Queremos saber

Me imagino que los lectores de este blog estaréis al tanto de las informaciones que han aparecido sobre las conversaciones entre ETA y el Gobierno, por un lado, y los partidos políticos por otro. Este tema me ha inspirado para escribir la editorial de la revista Haritu para este mes de julio. La cuelgo aquí por si os interesa. Se admiten críticas y aportaciones :).

Han transcurrido más de 6 meses desde que ETA provocó una crisis irreversible en el proceso de paz con el atentado cometido en la T4 de Barajas, y más de 1 mes desde que la propia ETA certificó esta situación con la declaración de ruptura del alto el fuego. Lo que en marzo de 2006 parecía un camino irreversible hacia la paz y la normalización se ha convertido en una nueva frustración para la sociedad vasca.

Es lógico que en estas circunstancias haya un deseo por conocer cuáles fueron los motivos, razones y causas que nos han conducido a una situación objetiva de riesgo de vuelta al pasado. La sociedad vasca delegó la tarea de llegar a acuerdos en los principales responsables del desarrollo y culminación del proceso, aceptando que la imprescindible discreción con la que se gestionan este tipo de negociaciones impedía conocer día a día el estado de las conversaciones. Por tanto, es natural que ahora quiera tener una información detallada de los avances, bloqueos, principios y contenidos que se manejaron tanto en el ámbito correspondiente a los partidos políticos como en el tocante a ETA y el Gobierno Central. Además, esta necesidad de información también está justificada por la obligación de aprender de los errores cometidos para que en futuras oportunidad no se repitan.

En las últimas semanas han aparecido diversas informaciones en medios de comunicación sobre las conversaciones mantenidas. No son explicaciones “oficiales”, es decir, ofrecidas por los partidos políticos o las instituciones implicadas. Más bien, algunos de ellos han utilizado los medios de comunicación afines para dar a conocer su versión sobre lo acontecido. No es la manera más adecuada de presentar la visión particular de cada una de las partes ya que este sistema de hacer balance impide la tanto la crítica como el contraste directo. El receptor de estas noticias, el conjunto de la sociedad vasca, únicamente puede elaborar su propia narración de los acontecimientos según la credibilidad que le merezca el medio de comunicación en cuestión.

Es especialmente grave que en estas noticias se abuse de la frase “fuentes de ….” o “cercanas a…” afirman tal o cual cosa. La duda salta al instante. ¿Son las explicaciones oficiales de una de las partes o únicamente un contraste de la información conseguida por el medio de comunicación? Siendo así, ¿cuál es la fuente primera de la información? La situación política en relación a la paz y la normalización ya es lo suficientemente crítica como para que la sociedad vasca tenga que conocer lo que ha ocurrido gracias a informaciones indirectas.

Esta propuesta para tener más información no se refiere a querer conocer absolutamente todos los detalles del desarrollo del proceso de paz. Es indiferente que las reuniones se celebrasen en Loiola, Noruega, Turquía o Alemania, o que los moderadores de las reuniones fuesen el Centro Henri Dunant o un gobierno europeo. Lo importante es que cada parte presente oficialmente un análisis sereno, ajustado y argumentado sobre los elementos de consenso alcanzados y especialmente sobre las causas que llevaron al fracaso de las conversaciones. El conocimiento de estas cuestiones permitiría que la sociedad vasca pudiera construir de manera crítica su propio juicio acerca de lo ocurrido.

Finalmente, esta mirada al pasado puede permitir centrar todos los esfuerzos en el futuro. La prioridad es evitar una vuelta al pasado donde la violencia, la exclusión y la ausencia de diálogo acaparen todo el protagonismo. Lo sucedido no puede servir de justificación para evitar las responsabilidades de cada uno. ETA no puede alegar la falta de avances para volver a la lucha armada. El Gobierno Central no puede alegar la ruptura del alto el fuego para regresar a las medidas de recorte de derechos y libertades. Los partidos políticos no pueden alegar el fracaso del proceso para cerrar las puertas al diálogo. La sociedad no puede alegar la decepción sufrida para desistir del trabajo por la paz y la normalización. La prioridad reside en respetar las voluntades sociales mayoritarias de fin de la violencia, diálogo sin exclusiones y acuerdo plural. La forma más directa y democrática de respetarlas es convocar una consulta popular que impulse el camino de la paz y la normalización.

0 comentarios en “Queremos saber

  1. Gracias Jose, pero no tengo justificación. Estoy de trabajo hasta arriba y estoy escribiendo tanto (ruedas de prensa, discursos y demás) que llego seco a las noches.

    Y lo cierto es que me encanta esto 🙂

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