Excesos 2.0 (II) Cinco ideas sobre las asociaciones

Otro ejemplo de exceso 2.0. En el Curso de Verano organizado por Politika 2.0 también se pudieron oír críticas a las asociaciones. De hecho, Jose Luis Salgado, @faidit, comenta en sus conclusiones sobre el curso que la “participación a través de la web social se ha demostrado más rica y más efectiva que los medios tradicionales como el asociacionismo”. Yendo más allá, Nagore de los Ríos criticó a las asociaciones. @Alorza compartió en Twitter un mensaje que decía: “Nagore dando caña a las asociaciones”. Es lo bueno que tiene usar Twitter en los eventos; aunque no estés te enteras de todo.

Lo primero que me llamó la atención fue que la crítica proviniera de Nagore de los Rios (que yo sepa no somos familia), que milita en un partido político. Supongo que considerará a los partidos políticos, y sobre todo al suyo, el compendio de todas las virtudes 2.0, mientras que las asociaciones serán para ella paquidermos instalados en el pasado. De hecho, he tenido la oportunidad de escucharla en la presentación de dos conferencias a cargo de Antonio Gutierrez-Rubi y Rahaf Harfoush, en las que repitió la misma charla introductoria, manteniendo la tesis de que las asociaciones ya no son necesarias. De los Ríos considera que, hasta ahora, si los ciudadanos querían defender una reivindicación, debían agruparse en asociaciones, mientras que ahora, con la web 2.0, pueden dirigirse de manera directa a la política sin la intermediación de dichas asociaciones. Ante esta afirmación quería compartir cinco ideas sobre las asociaciones y la web 2.0.

1. El papel de las asociaciones se reducirá. Afirmaba Cesar Calderón que las organizaciones sociales tradicionales se verán superadas por arquitecturas sociales efímeras, con objetivos sociales efímeros en el tiempo e hiperlocales en cuanto a su ámbito de actuación. Comparto esta afirmación, aunque sólo en lo que se refiere a iniciativas reivindicativas muy concretas (contra las 65 horas, contra el canon digital). En cambio, las reivindicaciones realizadas sobre cuestiones de fondo o que requieren ser mantenidas en el tiempo seguirán requiriendo de asociaciones, de una estructura estable. Sólo por poner dos ejemplos: 1) la labor de investigación exhaustiva sobre vulneraciones de Derechos Humanos que ahora desarrolla Amnistia Internacional es muy complicada de sea substituida por ese tipo de redes y 2) la cooperación con el Tercer Mundo es difícil imaginarla en estos parámetros.

2. Las asociaciones tienen que ser más transparentes. No es posible mantener las antiguas estructuras, cerradas a las personas que no pertenecen a la organización. Las asociaciones deben dar ejemplo de transparencia, tanto sobre sus campañas como económica.

3. El objetivo es fomentar la participación. Las asociaciones son jardines con altas vallas, muy bonitos por dentro, pero cerrados a todas las personas que no adopten el papel de militantes/voluntarios o socios. Hay que derribar los muros que evitan la participación esporádica y puntual en las actividades de las asociaciones. El trabajo de las asociaciones da resultados cuando generan la colaboración ciudadana. Es indiferente que una persona no participe de manera estable, lo importante es que pueda hacerlo cuando se sienta motivado a ello, aunque no lo vuelva a hacer nunca más.

4. Hay que escuchar. Antes sólo estaban los jardines construidos por las asociaciones. Ahora cada ciudadano puede ser un ciberactivista, un líder reivindicativo que construya su propio jardín sin necesitar a las asociaciones. Las asociaciones no pueden esperar a que los ciudadanos visiten su jardín, tienen que moverse a otros jardines para dialogar, escuchar y cooperar. Las redes sociales facilitan la cooperación ciudadana. Las asociaciones pueden ignorar esta realidad o embarcarse en ella.

5. Lo importante son las personas. Las asociaciones tienen como objetivo mejorar la sociedad y hacer que las personas vean resueltos sus problemas. No hay que olvidar que las personas son las protagonistas de la historia que cuentan las asociaciones. Hay que acercarse a ellas. Si están hablando en internet, allá habrá que ir.

Las asociaciones siguen siendo necesarias. Detrás de estas críticas se esconde un deseo de que desaparezca el rico mundo asociativo. Cuando los ciudadanos se movilizan se convierten en agentes muy molestos. Es más fácil neutralizar a ciudadanos individuales, y se hacen notar menos cuando no se organizan, o cuando lo hacen de manera muy esporádica, que frenar a asociaciones que desarrollan un trabajo potente y sostenido en el tiempo.

Finalmente, no hay que olvidar que cerca del 50% de la población no emplea internet para participar. No se puede dejar todo este capital humano a un lado. El gran reto es fomentar la participación social combinando los métodos más tradicionales y presenciales con las grandes oportunidades que ofrece internet. Posiblemente hemos llegado a un punto en el que las iniciativas que sólo tienen presencia en la calle o sólo en internet se quedan cojas.

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10 comentarios en “Excesos 2.0 (II) Cinco ideas sobre las asociaciones

  1. Interesante debate deslocalizado, éste.

    En realidad ambas partes “cojeais”.

    Por un lado César está en una asociación, Las Ideas, a la que sólo se accede por invitación (supongo). Por otro lado, Lokarri será una asociación, pero venís empleando las herramientas del hacktivismo muy eficazmente de un tiempo a esta parte, y tú mencionas algo de derribar los muros que suponen las asociaciones, y en ese sentido es exactamente lo mismo que dicen los otros…

    Me vas a permitir situarme más o menos en medio. Las asociaciones siguen siendo necesarias, y el derecho a asociarse es capital. Pero ha surgido la posibilidad del hacktivismo, y hay que explorar sus camino porque me da la impresión de que empoderará a las personas más que asociarse. Aunque seguramente la sociedad sería mejor con más gente asociada en más asociaciones. Hay que trasladar al ciudadano que cada día que pasa tiene más formas de participar en el manejo de la sociedad, por lo que esta disputa dialéctica me parece bastante estéril.

    • Estoy completamente de acuerdo contigo. Igual es un debate estéril, aunque le concedo importancia por cuestiones de estrategia. A las asociaciones hay que transmitirles que internet ofrece retos y oportunidas. En cambio, ese mensaje de que ya no serán necesarias provoca hostilidad y temores frente a internet, además de no estar ajustado a la realidad.

  2. Disiento un poco de tu opinión Paul,

    Creo que el ciberactivismo es complementario para la participación tradicional que se encuentra por desgracia en crisis. Puede servir para lograr reactivarlo y captar a gente nueva, que es algo importante, pero no creo que vaya a desaparecer.

    Aunque a veces se tienda a reuniones o asambleas interminables, el cara a cara no creo que pueda ser suplido por un ciberactivismo.

    Puede ser que esta participación 2.0 (estoy cogiendole manía a esta etiqueta) logre que algunas personas “dormidas”, participen de forma puntual en algunas actividades (manifestaciones o acciones como las que se dieron con la guerra de Irak o el Prestige) y que los grupos tradicionales encuentren nuevos canales de comunicación /debate.

    Hay muy poca cultura de “comunidad” en la red, exceptuando casos puntuales como la comunidad del software libre o casos más cercanos y me da la sensación que en general la participación virtual es más individualista.

    Son ideas muy difusas que tengo, escritas sin reflexionar y sin darle forma, pero conociendo un poco los dos modelos espero que la participación tradicional en distintos movimientos se vea reforzada y no desaparezca.

    PS: Aunque no haya rellenado tu encuesta, me gusta el nuevo blog.

    • En Facebook me ha pasado lo mismo con Josetxu Egidazu, igual no he estado muy afortunado al explicarme. Mi tesis es que la participación tradicional es necesaria y seguirá existiendo. Afirmar que la participación 2.0 la sustituirá y que las asociaciones desaparecerán me parece un exceso. Ambas se tienen que complementar y, sin duda, las redes asociativas tienen que emplear todas las potencialidades que ofrece internet.

      Gracias por el comentario sobre el blog 🙂

      • Pienso que ambas formas se complementan hay momentos en que se puede tomar parte en una asociación, en la que será más fácil poder “entrar” si ya existe un contacto anterior.
        Es decir, ningún espacio de contacto sobra, las personas tendemos a relacionarnos según el momento y la forma de cada etapa de vida o situación vital.
        Decir que una forma u otra me parece un error, ninguna forma es la ideal sino que cada persona según el momento elegirá una u otra lo importante es poder encontrar el espacio de participación de cada cual.
        La vertiente presencial es importante, pero puede ser puntual, y luego mantener otras formas de contacto.

  3. Aparentemente, sucede con esto una situación muy curiosa, y es que Internet, refugio tradicional de egos e individualismos (no necesariamente menos solidarios), está vendiéndose como la meca del asociacionismo espontáneo, a la vez que las asociaciones tradicionales (y muy especialmente los partidos políticos y asociaciones satélite) tienden a cerrarse en sí mismas.

    Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Internet, y especialmente todo este rollo de embaucación y camelo 2.0 (lo siento, pero es así como lo veo), está controlado por cuatro gurús que no aspiran sino a reproducir modelos de asociacionismo muy particular (las sectas), y lo peor de todo, las asociaciones “tradicionales” ya han visto cómo sacar petróleo de las ansias de participación sin ataduras que tenemos los ciudadanos.

    Asco 2.0.

    Un saludo.
    .-= Puedes leer en el blog de gsantamaria ..Vamos a hablar claro =-.

    • Vaya, te veo crítico con esta historia. Es como todo, bien utilizado tiene muchas potencialidades. Lo mismo viene pasando con la participación ciudadana desde hace unos años. Se ha tenido que insistir mucho en que la buena participación exigía de unos requisitos básicos, mientras que algunos la han utilizado como mero instrumento electoral o para dar una imagen de legitimidad a decisiones tomadas de antemano.

  4. Coincido que “el adjetivo” 2.0 empieza a desgastarse…

    En cuanto a la participación…también de acuerdo. Internet, las TIC, dan oportunidades pero no disipan las dudas. Y por cultura, todavía es imprescindible unir la vertiente presencial con esas oportunidades. Evitando, en todo caso, esa especie de “netocracia”, de impresión de sectas. Vamos, como en el cóctel, acertar con la combinación de ingredientes.
    .-= Puedes leer en el blog de Iñaki Murua ..Esperientzia berria, twitter eta telebista =-.

  5. Creo que yo también tengo que explicar mi comentario en el resumen del curso de verano. Hablabamos del ejemplo de fixmysreet, y al decir que las acciones en la web social eran más efectivas que las asociaciones tradicionales, me refería más bien a las asociaciones vecinales. Una foto-denuncia colgada en un medio online puede hacer más “ruido” que una petición de una asociación. En el caso concreto de Lokarri, pienso que estais haciendo muy bien los deberes e implementais el asociacionismo “tradicional” con una presencia activa en la web social. Los cambios no se producen de la noche a la mañana, ni siquiera en el mundo de las TICs.
    Yo también me quedo con la “netocracia”…
    .-= Puedes leer en el blog de José Luis Salgado (faidit) ..Esta vez le ha tocado a Honduras =-.

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