Ha muerto Josu Zabaleta

Foto de Mikel Agirregabiria
Foto de Mikel Agirregabiria

Josu Zabaleta era, ante todo, una gran persona. Hace ya muchos años entré en contacto con el abogado de varios presos críticos con la violencia de ETA. Estamos hablando del año 2009. Algunos de ellos participaron en aquello que se denominó como la “Vía Nanclares” (algo que daría para un artículo largo). Este abogado me habló de un sacerdote que visitaba a estos presos. Les escuchaba y les ayudaba a reflexionar. Un día me propuso una reunión con él.

La sorpresa vino cuando me dijo que nos veríamos en Askartza, el colegio donde estudian mis hijos. Josu Zabaleta era claretiano y en su momento fue director del centro. Ha debido dejar un muy buen recuerdo, ya que en varios grupos de padres y madres de Whatsapp del colegio quienes fueron alumnos suyos han dejado bonitas palabras en su memoria.

Ello fue el inicio de una relación que se extendió durante muchos años. Unas veces para tomar un café, otras veces para cenar, otras solo nos veíamos cuando subía al colegio. En los últimos años era normal verle cuidando a las ovejas y nos saludábamos y hablábamos un rato. Me duele no haberme despedido de él.

El trabajo que hizo con los presos nacía de su profunda convicción pacifista. Lo hizo para aportar a la convivencia. Recuerdo que en una ocasión me dijo que, por cada hora que pasaba con un preso, dedicaba dos a una víctima. Aprendí mucho con su profunda humanidad.

Josu fue de esas personas que, sin ruido y con paciencia, hizo mucho por la paz y la reconciliación. Josu, te echaremos de menos. Pero gracias, mil gracias, por todo lo que has hecho. Con tus alumnos, con las víctimas, con los presos. Agur eta ohore Josu!

(Cinco años sin escribir por aquí, pero Josu lo merecía)

 

4 comentarios en “Ha muerto Josu Zabaleta

  1. La bondad en persona. Lo conocí muy bien, pues fue mi profesor y tuve una estrecha relación con él por un par de circunstancias: tuvo que decidir si echarme o no del colegio por una revista que edité que no gustó a la dirección (todavía recuerdo su angustia al explicarme que debían castigarme en lugar de no echarme) y porque él nos llevaba siempre en su coche a las convocatorias de un concurso entre colegios de Euskadi (que ganamos). Hace apenas 2 años un grupo de ex alumnos subimos a Askartza y él mismo nos fue enseñando las instalaciones, comedor incluido. Gente como él te hace ser optimista sobre la humanidad.

    • Lo cierto, es que no tengo claro qué hacer. Durante mucho tiempo el ser director de Lokarri me dejó bloqueado. No podía escribir sin poner en riesgo mi rol de facilitador. No sé, igual ahora ya puedo tener un poco más de libertad…

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