Las últimas semanas están siendo apasionantes. Tengo la sensación de que ya ha pasado más de un año desde que estuve de vacaciones, cuando sólo hace dos meses estaba disfrutando de la playa en Cádiz. No tengo tiempo para aburrirme.
Esta misma semana se ha cumplido un deseo inconfesable. La Gaceta, el periódico de Intereconomía, me pidió una entrevista y acepté. Era consciente de que podían usar mis palabras para criticarme. Me animé a hacerla porque tengo muy interiorizado que Lokarri es un movimiento plural, que busca una solución compartida por todos, incluyendo también los lectores de este periódico. Si me negaba, caía en una dinámica de exclusión simplemente porque no me gusta lo que dicen.

