No es mi intención que este blog se dedique a dar exclusivas, pero me ha gustado ver que los medios de comunicación se hacen eco ahora de una noticia que di a conocer hace doce días: el cierre de Konpondu.
Tanto en el blog como en Facebook se suscitó un intenso debate en el que algunas personas recomendaban prudencia, ya que al intentar acceder a la página de Konpondu aparece un mensaje de advertencia de que “el servicio está temporalmente no disponible”. Sin embargo, la noticia publicada cita a fuentes de Lehendakaritza que afirman que la página web fue clausurada de forma definitiva hace aproximadamente quince días, tal y como sostuve en ese debate.
El motivo alegado ha sido que la página web no se ajustaba al decreto 108/2004 que recoge el modelo de presencia de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma Vasca en Internet. Al parecer, este decreto establece que los dominios de internet del Gobierno Vasco tienen que ir asociados a algún departamento o persona del Gobierno Vasco, y en el caso de Konpondu ésta no aparece asociada a ningún departamento o persona del Gobierno Vasco.
Creo que la alusión a dicho decreto es la excusa para justificar un cierre que obedece a una decisión política, legítima, pero desacertada por dos razones:
1- La principal es que Konpondu no sólo era un blog. También era el espacio en internet donde se recogían todas las actas de los Foros Municipales de Diálogo, unas experiencias de participación ciudadana que ahora ya no se pueden consultar.
2- En el desarrollo de Konpondu también estaban implicadas otras instituciones, como Eudel, que debía haber sido consultada por si estaba interesada en alojar en su web las actas de dichos procesos participativos.
Sólo quiero terminar con una pequeña reflexión: las administraciones públicas deberían desapropiarse de los procesos de participación ciudadana. Una vez que se han puesto en marcha sus “dueños” son los ciudadanos y su trabajo desinteresado tiene un valor más allá de los cambios de gobierno.
El País publica hoy una noticia en la que se afirma que el Lehendakari López ha decidido cambiar drásticamente las subvenciones de Derechos Humanos y recoge unas declaraciones de Idoia Mendia, consejera de Justicia del Gobierno Vasco, en las que asegura que “las prioridades de este Gobierno a la hora de repartir los fondos van a ir en un sentido muy distinto al que se ha seguido hasta ahora”.
Según la noticia, este cambio se notará en dos aspectos diferentes:
1- en la próxima convocatoria de subvenciones se cambiará la filosofía y la orientación del reparto de fondos, dando preferencia a los colectivos y asociaciones implicadas en el objetivo de la deslegitimación social del terrorismo. Este cambio no se notará este año porque el decreto de convocatoria de subvenciones fue aprobado por el anterior equipo encabezado por Joseba Azkarraga.
2- en la concesión de ayudas de este año también habrá variaciones. Según Idoia Mendia hay entidades que hasta ahora han sido desfavorecidas porque se ha primado a grupos cuyo empeño fundamental era promover la consulta soberanista de Ibarretxe.
¿Adivináis a quién se está refiriendo?
Bingo, a Lokarri. El País dice textualmente “tal determinación va a restar probablemente recursos a grupos como Lokarri”. Algo así ya nos lo veníamos oliendo desde que El Mundo empezó a publicar artículos en los que se mencionaba lo mucho que recibía Lokarri (no puedo enlazarlos porque no están disponibles en la web). Ante esto quería compartir algunas reflexiones:
1- este año hemos solicitado subvenciones a la Dirección de Derechos Humanos para cuatro proyectos: 1) edición de la revista Haritu, 2) organización de los encierros por la paz y la normalización, 3) promoción de la red estatal e internacional de Lokarri y 4) edición de distintas publicaciones sobre temas de paz, entre los que se incluye una sobre la consulta. En resumen, menos en este último caso no hay ninguna solicitud en relación a esa “consulta soberanista de Ibarretxe”.
2- No obstante, nosotros seguimos defendiendo la convocatoria de una consulta. Lo venimos haciendo desde marzo de 2006, cuando nació Lokarri, y lo seguiremos haciendo en el futuro porque es uno de nuestros objetivos fundamentales.
3- Si esta posición implica una reducción sustancial de las subvenciones, vendrá motivada por un impulso político, es decir, el Gobierno Vasco decidirá otorgarlas a quien coincida con sus planteamientos, dejando a un lado al resto, sin tener en cuenta otras consideraciones. Por ejemplo, considero que es indiscutible que Lokarri es uno de los movimientos por la paz más activos en nuestra sociedad y es evidente que no apoyamos la violencia. Si no tenemos subvenciones será porque defendemos algunos planteamientos que no seducen al nuevo Gobierno Vasco.
4- Estas subvenciones representan menos del 10% de nuestro presupuesto. De verse muy mermadas nos veremos obligados a recortar algunas de nuestras actividades. Es la consecuencia negativa para nosotros. Lo positivo es que las cuotas de nuestros socios nos permiten garantizar la actividad y, sobre todo, nuestra independencia. Si en el futuro apoyamos decisiones del Gobierno Vasco o tenemos que criticarlo, no tomaremos la decisión porque hayamos recibido más o menos subvenciones. Es la postura que hemos mantenido también en relación al anterior gobierno y que mantendremos en el futuro.
Veremos cómo termina todo esto.
He intentado entrar en la página web de Konpondu y me he encontrado con esto:

Puedo entender, y es normal, que el cambio de Gobierno supone también que algunos proyectos iniciados por el anterior ya no tendrán continuidad. Otra cosa es que se hagan desaparecer iniciativas impulsadas por el anterior, que son legítimas y pagadas por todos los contribuyentes. Más aún, cuando en esas iniciativas se ha recogido la opinión de la ciudadanía. ¿Qué ocurre ahora? ¿Lo aportado por miles de ciudadanos en los foros municipales de diálogo, en los foros de la web y en los artículos escritos en el blog no tiene ningún valor? ¿Son opiniones peligrosas? ¿Por qué ya no se pueden consultar? ¿Dónde están mis artículos? ¿Sólo tiene valor la participación que impulsa el nuevo gobierno?
Continuar leyendo sobre La página web de Konpondu ya no está disponible
Patxi López, el próximo Lehendakari del Gobierno Vasco, ha anunciado que una de sus primeras medidas será convocar una reunión con todos los partidos políticos para tratar de llegar un acuerdo democrático contra el terrorismo. Es una propuesta que no ha sido concretada más y que me genera grandes dudas. Hasta ahora, la sociedad vasca ha conocido dos grandes pactos contra ETA. El primero de ellos, el pacto de Ajuria Enea, tuvo su eje de actuación en la unidad de los demócratas y el aislamiento de los violentos, con el condimento de llamadas al diálogo para poner fin a la violencia. El segundo, el Pacto Antiterrorista suscrito por el PSOE y el PP, estaba dirigido tanto a ETA como al conjunto del nacionalismo vasco, al que se hacía indirectamente responsable de la actividad armada. Ambos pactos, adolecían de grandes déficits.
El pacto Ajuria Enea no fue capaz de impulsar un proceso de diálogo entre todos los partidos para resolver los problemas de convivencia que afectan a la sociedad vasca. En este sentido es destacable que el final de este pacto fue consecuencia del intento por dar un paso más y buscar acuerdos plurales que permitiesen construir de manera compartida el futuro de la sociedad vasca. Por su parte, el Pacto Antiterrorista trató de dotar de legitimidad a una estrategia de recorte de Derechos que tuvo su máxima expresión en la ilegalización de Batasuna y se mostró desfasado ante el inicio del proceso de paz, ya que no contemplaba un apoyo explícito al diálogo, ni entre ETA y el Gobierno ni entre los partidos políticos. Con estos antecedentes esta iniciativa por impulsar un nuevo pacto antiterrorista genera muchas inquietudes.
La sociedad vasca ha expresado de mayoritaria y repetidamente su rechazo a la violencia de ETA. Es un tema en el que existe un amplio consenso, por lo que es difícil imaginar cuál puede ser la aportación de un nuevo pacto más allá de las fotografías que se publiquen cuando se reuna. No percibo ninguna ventaja por no aportar nada al consenso existente sobre la necesidad de poner fin a la violencia.
Este tipo de pactos deben tener como objetivo alcanzar consensos sobre cuestiones que son objeto de debate. Lo que ya está acordado no necesita de ningún pacto. El rechazo a la violencia es prácticamente unánime, y en cambio, no se ha resuelto el disenso sobre el marco que debe gestionar la convivencia de la sociedad vasca. Este tema, que fue una de las principales propuestas del PSE durante la campaña electoral, no aparece en el acuerdo de gobierno firmado con el PP ni ha sido mencionado por los principales líderes de dicho partido una vez se han celebrado las Elecciones Autonómicas. En este sentido, hay que recordar que el pasado mes de octubre el PSE anunció su intención de promover un nuevo Estatuto que fuese ratificado por la sociedad vasca en un referéndum. Su base debía ser un acuerdo transversal entre los partidos vascos. Ahora esta intención ha desaparecido cuando debería ser el objetivo primordial del nuevo gobierno porque el establecimiento de unas reglas compartidas de convivencia es prioritario en sociedades cuyo marco jurídico político no está suficientemente consensuado, como es nuestro caso.
En mi opinión un pacto como el mencionado sólo aporta si incluye o detalla una oferta de diálogo clara y circunscrita a las cuestiones que competen tanto ETA como al Gobierno (fin de la violencia, presos, respeto a los derechos humanos). Aún así, tampoco sería algo muy novedoso una vez que el Parlamento Vasco y el Congreso de los Diputados ya han aprobado sendas resoluciones para permitir dicho diálogo. En cambio, una gran aportación del nuevo Gobierno Vasco a la mejora de la convivencia puede venir del impulso decidido a un intento por buscar un acuerdo básico que permita gestionar nuestras diferencias de manera pacífica y democrática. La mayoría de la sociedad vasca viene reclamándolo desde hace tiempo, incluido el propio PSE. Creo que éste es el reto y el gran objetivo que tenemos que afrontar como sociedad.
¿Qué opináis? ¿Pensáis que un nuevo pacto contra el terrorismo sería positivo? ¿Es más importante un pacto por la convivencia?
Nota: estos argumentos son la base del editorial que estoy preparando para el próximo número de Haritu.
Continuar leyendo sobre ¿Unidad frente a ETA o unidad por la convivencia?




